Alojamientos
Dormir en un lugar diferente, confortable y atendido por sus dueños puede ser una prioridad a la hora de optar en dónde descansar durante un viaje de placer por Buenos Aires. No todos los turistas buscan lo mismo. No todos miden por estrellas. Hay muchos visitantes que prefieren otras variantes. Quieren sentirse como en su propia casa, vivir la ciudad desde adentro, hacer turismo independiente y mezclarse entre los porteños como uno más. Otros, sin embargo, sólo prefieren una cama económica con un juego de sábanas para dormir después de un día agitado y no les preocupa compartir el cuarto. Estos últimos turistas eligen los hostels. Los primeros, los nuevos alojamientos llamados bed & breakfast.
A la hora de brindar el servicio a los huéspedes que llegan de todas partes del mundo, los detalles adquieren un significado especial. Bed & breakfast es el término genérico -de origen inglés- que denomina a los hospedajes en casas o en edificios que no fueron construídos con un destino de uso turístico.
Albergan al típico turista europeo de un promedio de edad de 44 años y con alto poder adquisitivo. En cambio, los hostels, son ocupados en su mayoría por gente joven de hasta 30 años -muchas veces universitarios y mochileros- que quieren viajar con bajos costos.
Unos de los bed & breakfast pioneros en Buenos Aires se llama Malabia House. Tiene 15 habitaciones, 11 con baño individual, y está ubicado en Palermo. El lugar es una casona típica del barrio, que pone mucho énfasis en el confort extra que brinda el diseño: cada detalle está prolijamente cuidado. Los visitantes son recibidos con un trago de bienvenida y en el primer desayuno se hace la ceremonia del mate.
En cambio, los hostels dan otros servicios -hace apenas seis años había unos pocos y ahora hay más de 200 en todo el país-, ofrecen una cama, un juego de sábanas y desayuno por 6 dólares o algo más en una habitación de hasta ocho personas. En algunos casos los cuartos se dividen en habitaciones para hombres y para mujeres. La competencia se rige por las tarifas bajas, una prioridad para el tipo de turista que decide dormir en estos lugares. Según la última encuesta de la Secretaría de Turismo del Gobierno de la Ciudad, el turista típico de hostel se queda en promedio tres días a cuatro. Y a veces elige hacer base en Buenos Aires para luego viajar por el resto del país, principalmente en micro. Vuelan en avión sólo cuando es imprescindible.
Los bed & breakfast y los hostels no son lo mismo, la diferencia sustancial está en el precio y en el servicio personalizado. Aunque tienen algo en común, reciben a un viajero que quiere descansar en un lugar incomparable. Son turistas que se resisten a la hotelería habitual, nunca contratan tours y saben disfrutar de la ciudad porque prefieren descubrirla por sus medios. |